Su imaginación se parecía a las alas de un avestruz. Le permitían correr, pero no volar.
También es mi primera vez, siente como tiemblo, ya ves tuve sexo mil veces pero nunca hice el amor.
Tantas veces que juntaste fuego para mí, para mis huesos. Pero yo era leña verde.
Te regalo un otoño, un día entre abril y junio, un rayo de ilusiones, un corazón al desnudo.
Ten paciencia corazón, que es mejor, a lo que veo deseo sin posesión que posesión sin deseo.
Tenemos la suficiente religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.