Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo.
Si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.
Siempre ha habido santos, pero ¿quién está realmente cualificado para canonizarlos?.
Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
Sin duda es mejor un amor prudente; pero es preferible amar locamente a carecer de todo amor.