Los ojos son para mirar, las manos para coger, la cabeza para pensar y el corazón para amar.
Los que aprueban una opinión, la llaman opinión; pero los que la desaprueban la llaman herejía.
Los que no tienen hijos ignoran muchos placeres, pero también se evitan muchos dolores.
Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.