La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.
La soledad se sufre cuando se te impone, pero si la buscas por ti mismo es un regocijo.
La televisión nos proporciona temas sobre los que pensar, pero no nos deja tiempo para hacerlo.
La teología me divierte: la locura del espíritu humano se muestra allí en toda su plenitud.
La vejez no nos vuelve infantiles, como dicen, sino que nos encuentra todavía cual verdaderos niños.