El mejor amigo es tu propio corazón.
El mejor consejo lo da siempre la experiencia, pero siempre llega demasiado tarde.
El miedo es para el espíritu tan saludable como el baño para el cuerpo.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
El mundo es fuerte, pero más fuerte es el hombre que lo gobierna; y es soberana el alma, que gobierna al hombre.
El mundo está lleno de cactus, pero no nos tenemos que sentar en ellos.
El no y el sí son breves de decir pero piden pensar mucho.
El noble no expresa nunca su parecer sobre las cosas que no comprende. Busca la máxima precisión en sus palabras; esto es lo más importante.
El noble sólo busca la verdad y no se aferra con ciega obstinación a su criterio.
El nombre de amigo es corriente, pero la fe en la amistad, rara.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
El optimista encuentra una respuesta para cada problema. El pesimista ve un problema en cada respuesta.
El optimista se equivoca con tanta frecuencia como el pesimista, pero es incomparablemente más feliz.
El opuesto de una frase correcta es una frase errónea. Pero el opuesto de una verdad profunda puede muy bien ser otra verdad profunda.
El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación.
El orgullo es el primero de los tiranos, pero también el primero de los consuelos.
El pecado se encuentra solamente en querer herir a otras personas innecesariamente. Todos los demás pecados son disparatados inventos. El auto maltrato no es un pecado... es simplemente estúpido.
El pecador debe arrepentirse. Pero ¿por qué? Sencillamente porque de otro modo sería incapaz de darse cuenta de lo que ha hecho. El momento del arrepentimiento es el momento de la iniciación.
El peligro del pasado era que los hombres fueran esclavos. Pero el peligro del futuro es que los hombres se conviertan en robots.
El pensamiento no es más que un relámpago en medio de una larga noche. Pero ese relámpago lo es todo.
El perro sabe, pero no sabe que sabe.
El pesar oculto, como un horno cerrado, quema el corazón hasta reducirlo en cenizas.
El pesar y la pobreza purifican el corazón del hombre, aunque nuestras mentes débiles no ven nada de valor en el universo, salvo la comodidad y la felicidad.