El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.
El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa.
El dinero no hace la felicidad, pero aplaca los nervios.
El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo.
El dinero no puede satisfacer el corazón del hombre, sino el buen uso que de él se hace, es esto lo que produce la verdadera satisfacción.
El dinero sólo puede comprar cosas materiales, como alimentos, ropas y vivienda. Pero se necesita algo más. Hay males que no se pueden curar con dinero, sino sólo con amor.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
El efecto de toda civilización llevada al extremo es la sustitución del espíritu por la materia y de la idea por la cosa.
El egoista encuentra un placer malsano en turbar la alegria de los demás.
El entendimiento agudo y sin grandeza, lo pincha todo, pero nada mueve.
El envidioso puede morir, pero la envidia nunca.
El erotismo, ese triunfo del sueño sobre la naturaleza, es el refugio del espíritu de la poesía, porque niega lo imposible.
El escenario de mi cuento es esta tierra, en la que actualmente vivimos. Pero el período histórico es imaginario.
El espíritu cree naturalmente y la voluntad naturalmente ama; de modo que, a falta de objetos verdaderos, es preciso apegarse a los falsos.
El espíritu de Dios flota sobre las aguas y una isla celestial se hará visible primero cual morada de los nuevos hombres, cual cuenca de la vida eterna sobre las olas que refluyen.
El espíritu del virtuoso es como un espejo. Te miras en él y puedes peinarte.
El espíritu gobierna el universo.
El espíritu humano es más fuerte que cualquier cosa que le pueda ocurrir.
El espíritu invade mi existencia con poder soberano.
El espíritu que arrastra al Ser Humano fuera de la vida, buscando completarse solo en si mismo es un falso espíritu, aunque es al Ser Humano a quien hay que culpar, ya que él puede elegir si entregarse a éste espíritu o no.
El esqueleto de la ciencia son los hechos, pero los músculos y los nervios son el significado que se les confiere, y el alma de la ciencia son las ideas.
El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano.
El éxito, a veces, alienta a los inteligentes. Generalmente atonta más a los que ya son tontos, pero en ambos casos, es efímero.
El experimentador que no sabe lo que está buscando no comprenderá lo que encuentra.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.