La gente busca la felicidad como un borracho busca su casa, sabe que existe pero no la encuentra.
Concede a tu espíritu el hábito de la duda, y a tu corazón, el de la tolerancia.
Demasiado libertinaje en la juventud seca el corazón, y demasiada continencia atasca el espíritu.
El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer.