Los curas se consuelan de no haberse casado cuando oyen las confesiones de las mujeres.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Los historiadores son personas que se interesan por el futuro cuando éste ya es pasado.
Los hombres auténticos viven como piensan. Los que quieren engañarse piensan como viven.
Los hombres pasan, los recuerdos quedan, como quedan las obras de los que algo hacen.
Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.