La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.
La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada.
La vida nos regala lo más preciado de si misma cuando convergemos en el amor.
Las almas más grandes son tan capaces de los mayores vicios como de las mayores virtudes.
Las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten.