El pesar oculto, como un horno cerrado, quema el corazón hasta reducirlo en cenizas.
El peso del ladrillo lo hace bailar como un hada por encima y quejarse por abajo.
El placer de leer es doble cuando se vive con otra persona con la que compartir los libros.
El placer de leer todo se duplica cuando uno vive con alguien que comparte los mismos libros.
El poeta debe caer como un halcón sobre su presa y dejarla en los huesos.
El pueblo se inquieta al ver llorar, como si un sollozo fuera más grave que una hemorragia.
El que es bueno, es libre aún cuando sea esclavo; el que es malo, es esclavo aunque sea rey.
El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo.