El mundo tiene suficiente comida. Lo que le falta es la voluntad política para asegurar que toda la gente tengan acceso a esta abundancia, que toda la gente disfrute de la seguridad alimentaria.
El noble promueve lo que tiene de hermoso el hombre, el vil lo que tiene de feo.
El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.
El ocaso de una gran esperanza es como el ocaso del sol: con ella se extingue el esplendor de nuestra vida.
El odio son las cosas que te gustaría hacer cuando le dejas un libro a alguien y te lo devuelve en edición fascicular.
El ojo del ser humano es como un microscopio que le hace ver el mundo más grande de lo que realmente es.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
El optimismo es la locura de insistir en que todo está bien cuando somos desgraciados.
El optimista se equivoca con tanta frecuencia como el pesimista, pero es incomparablemente más feliz.
El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa.
El optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa.
El orgullo engendra al tirano. El orgullo, cuando inútilmente ha llegado a acumular imprudencias y excesos, remontándose sobre el más alto pináculo, se precipita en un abismo de males, del que no hay posibilidad de salir.
El orgullo se resarce siempre y no pierde nada, incluso cuando renuncia a la vanidad.
El pájaro tiene su nido, la araña su tela, el hombre la amistad.
El paraíso es una tiranía; allí me sentiré como en casa.
El pasado no tiene poder sobre el momento presente.
El pasado te podrá servir como trampolín, nunca como sofá.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
El pasado tiene sus códigos y costumbres.
El pastor ruín, por no dar un paso, tiene que dar mil.
El pensamiento, cuanto más puro, tiene su número, su medida, su música.
El peor de todos los pasos es el primero. Cuando estamos listos para una decisión importante, todas las fuerzas se concentran para evitar que sigamos adelante. Ya estamos acostumbrados a esto. Es una vieja ley de la física: romper la inercia es difícil. Como no podemos cambiar la física, concentremos la energía extra y a si conseguiremos dar el primer paso. Después el camino mismo ayuda.
El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe.
El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió.
El periodista es sólo un escritor que cuando toma la pluma, no espera en inmortalidad.