El hombre es libre, tiene que ser libre. Su primera virtud, su gran hermosura, su gran amor es la libertad.
El hombre es un dios cuando sueña; un pordiosero cuando reflexiona.
El hombre es verdaderamente grande sólo cuando obra a impulso de las pasiones.
El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre ellos otros.
El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos.
El hombre habla de todo y habla de todo como si el conocimiento de todo estuviese todo en él.
El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida.
El hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas, sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene.
El hombre más peligroso es aquel que tiene miedo.
El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgo una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro.
El hombre no revela mejor su propio carácter que cuando describe el carácter de otro.
El hombre no se da cuenta de cuánto puede hacer, más que cuando realiza intentos, medita y desea.
El hombre no tiene naturaleza, sólo tiene historia.
El hombre no va a ninguna parte. Todo viene al hombre, como el mañana.
El hombre no vive, como las bestias salvajes, en un mundo de cosas meramente físicas, sino en un mundo de signos y símbolos.
El hombre nunca mira al cielo porque siempre lo tiene a la vista.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
El hombre que me da trabajo, al que tengo que sufrir, este hombre es mi dueño, llámelo como lo llame.
El hombre que nada teme es tan fuerte como el que es temido por todo el mundo.
El hombre que no sabe correr, saltar, nadar... es como un automóvil en el que sólo se emplea la primera velocidad.
El hombre que piensa yerra particularmente cuando pregunta por la causa y el efecto: ambos juntos forman el fenómeno indivisible. Quien sabe reconocer esto se halla en el buen camino hacia la acción, el actuar.
El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
El hombre se define como ser que evalúa, como ser que ama por excelencia.
El hombre se descubre a sí mismo cuando se enfrenta a los obstáculos.