El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga
El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga.
El amor es como el vino, y como el vino también, a unos reconforta y a otros destroza.
El amor es como la fiebre: brota y aumenta contra nuestra voluntad.
El amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte.
El amor es como mercurio en la mano, si la abres permanece, si la cierras se escapa.
El amor es fuerte como la muerte; los celos son crueles como la tumba.
El amor es gracia humanizada y es tan irreal como los mismos sueños.
El amor es intensidad y por esto es una distensión del tiempo: estira los minutos y los alarga como siglos.
El amor es lo único que crece cuando se reparte.
El amor es muy tímido cuando es nuevo.
El amor es tan importante como la comida. Pero no alimenta.
El amor es una comedia en la cual los actos son muy cortos y los entreactos más largos: ¿ cómo llenar los intermedios sino mediante el ingenio?.
El amor es una fuente inagotable de reflexiones: profundas como la eternidad, altas como el cielo y grandiosas como el universo.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
El amor no puede permanecer en sí mismo. No tiene sentido. El amor tiene que ponerse en acción. Esa actividad nos llevará al servicio.
El amor no se mira, se siente, y aún más cuando ella está junto a ti.
El amor no tiene cura, pero es la única cura para todos los males.
El amor nunca muere de hambre; con frecuencia de indigestión
El amor nunca muere de hambre; con frecuencia, de indigestión.
El amor nunca se muere de hambre, generalmente lo hace por indigestión.
El amor nunca tiene razones, y la falta del amor tampoco. Todo son milagros.
El amor propio es señal de una elevada opinión de uno mismo. Si un hombre tiene amor propio, esto demuestra lo que vale.
El amor puede esperar todavía cuando la razón desespera.
El amor tiene dos momentos deliciosos: el primero y el último; lo malo es el tiempo que transcurre entre ellos.