Lo único que hace falta para que los hombres descubran el amor es tener demasiado cerca a una mujer; y lo único que hace falta para que este amor se disipe es seguir teniéndola demasiado cerca.
Lo único que yo ambiciono y deseo es no caer en la necesidad de vanagloriarme por mis virtudes y por mi inteligencia, y no pregonar mis buenas acciones.
Los buenos escritores —no hace falta repetirlo— son aquellos que saben siempre, exactamente, cuándo no deben escribir.
Los celos matan el amor pero no el deseo. Este es el verdadero castigo de la pasión traicionada. Odias a la mujer que rompió el pacto de amor, pero sigues deseando porque su traición fue la prueba de su propia pasión.
Los deseos se tienen, no se piden. Lo que se pide es el objeto del deseo.
Los dioses facilitan el primer verso; los demás, los hace el poeta.
Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, lo que hace falta es transformarlo.
Los hombres, no obstante a que se les hace imposible existir en el aislamiento, sienten como un peso intolerable los sacrificios que la civilización les impone para hacer posible la vida en común.
Los niños son educados por lo que hace el grande y no por lo que dice.
Los niños son siempre el símbolo del eterno matrimonio entre el amor y el deseo.
Los objetos de nuestro deseo pueden ser dolorosos. La gente adora detestar a quienes ama.
Los seres dotados de inteligencia desean existir siempre y un deseo natural no puede existir en vano.
Los sueños son sumamente importantes. Nada se hace sin que antes se imagine.
Los vestidos de las mujeres no son mas que variaciones de la eterna lucha entre el deseo confesado de vestirse y el inconfesado de desnudarse.
Mal hace quien nada hace.
Maldad es no dejar el beneficio a merced del que lo hace.
Marzo ventoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y hermoso
Más daño hace el enemigo al que huye.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
Más hace el que quiere que el que puede.
Más hermoso parece el soldado en la batalla que sano en la huida.
Me gusta el ajedrez porque es un buen descanso; hace trabajar la mente, pero de una forma muy especial.
Me gustas como el carajo. Te deseo como el carajo. No me importa el resto del mundo.
Menos agravio se hace al que presto se niega lo que pide.
Mi amor sabe aguardar. No es impaciente: su deseo es arroyo, y no torrente que hacia ti, con certeza, sigue andando.