Te puedes casar o quedarte soltero, pero te arrepentirás de las dos cosas.
Te regalaría las estrellas, pero te has empecinado en un par de zapatos.
Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.
Tenemos bastante religión como para odiarnos, pero no suficiente como para amarnos.
Tenemos la misma savia y la misma raíz, haya comercio, pues, entre nosotros.
Tenemos la suficiente religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.
Tenemos más fuerza que voluntad, y a menudo para disculparnos a nosotros mismos suponemos que las cosas son imposibles.
Tenemos un Cielo tan piadoso, que no envía el daño sin el remedio.
Tener dinero es como ser rubia: es más divertido, pero no de vital importancia.
Tener suficiente dominio de sí mismo para juzgar a los otros por comparación con nosotros mismos, y obrar en relación a ellos tal como desearíamos que obrasen con nosotros, a esto es a lo que puede llamarse doctrina de la humanidad; no hay nada más allá de esto.
Tengamos paciencia con nosotros mismos: y que nuestra porción superior soporte el trastorno de nuestra parte inferior.
Tengo corazón, mas corazón de soberano; no me apiado de las lágrimas de una duquesa, pero me afectan los males de los pueblos.
Tengo pocos amigos, ¡pero cuánta amistad tengo!.
Tengo verdadero talento para unir unas palabras con otras, pero no creo que se trate de verdadera poesía. Es una especie de habilidad, una ternura que pongo en mis canciones.
Tiempo: lo que los hombres siempre tratan de matar, pero acaba por matarlos.
Tiene ingenio el hombre que dice aquello que nosotros habríamos dicho si se nos hubiera ocurrido antes.
Tienes más cualidades de lo que tú mismo crees; pero para saber si son de oro bueno las monedas, hay que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro.
Toda la felicidad que la humanidad puede alcanzar, está, no en el placer, sino en el descanso del dolor.
Toda la historia del progreso humano se puede reducir a la lucha de la ciencia contra la superstición.
Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.
Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
Todas las madres dan el ser. Pero algunas mucho más.
Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción. Pero los siglos y la vida que siempre se renueva engendraron también una generación de amadores y soñadores; hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo de las mariposas y los ruiseñores.
Todavía no sé qué me vas a preguntar, pero me opongo.
Todavía soy una víctima del ajedrez. Tiene toda la belleza del arte y mucho más. No puede ser comercializado. El ajedrez es más puro que el arte en su posición social.