Riñe cuando debas, pero no cuando bebas.
Sabido es que un hombre de ciencia puede valer por diez mil soldados.
Se aprende a ser cocinero, pero se nace catador.
Se aprende más en la derrota que en la victoria, pero… ¡prefiero esa ignorancia!.
Se borrará en tus labios la forma de los míos, y el cielo de tu vida tendrá un color distinto al de mi corazón.
Se debe hacer todo tan sencillo como sea posible, pero no más sencillo.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Se dice que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.
Se dice que las mujeres son vanidosas por naturaleza; es cierto, pero les queda bien y por eso mismo nos agradan más.
Se encuentran muchos hombres que hablan de libertad, pero muy pocos cuya vida no se haya consagrado, principalmente, a forjar cadenas.
Sé filósofo... pero en medio de toda tu filosofía, sé hombre.
Se ha de leer mucho, pero no muchos libros; ésta es una regla excelente.
Se habla sin cesar contra las pasiones. Se las considera la fuente de todo mal humano, pero se olvida que también lo son de todo placer.
Se hace más alto el cielo en tu presencia, la tierra se prolonga de rosa en rosa y el aire se prolonga de paloma en paloma.
Se justo con todos pero no te confíes de todos.
Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.
Sé pacifico; no vengarse puede ser también una forma de venganza.
Se parecen ellos a los exaltados; pero lo que los exalta no es su corazón, sino la venganza. Y cuando se vuelven finos y fríos no es su espíritu, sino la envidia.
Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.
Se podrá hacer economía en cualquier circunstancia, pero a los enfermos provéaseles de cuanto les sea necesario.
Se puede amar sin sufrir cuando se ama sin enrojecer.
Se puede calificar de hombre superior el que primero pone en práctica sus ideas, y después predica a los demás lo que él ya realiza.
Se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás.
Se puede experimentar tanta alegría al proporcionar placer a alguien que se sienten ganas de darle las gracias.
Se puede no deber nada devolviendo la luz al sol.