Podrán golpearme, romperme los huesos, matarme, tendrán mi cádaver, pero no mi obediencia.
Podria simular una pasion que no sintiera, pero no podria simular una que me arrasara como el fuego.
Prefiero unos pocos allegados a las malas compañías; pero deben saber ir y venir oportunamente.
Puede considerarse bienaventurado y no pedir mayor felicidad el hombre que ha encontrado su trabajo.
Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer.