Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.
Ni siquiera Dios puede cambiar el pasado.
Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar ahí.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Nietzsche dice que nosotros viviremos la misma vida nuevamente. ¡dios!, yo tendré que ver de nuevo a mi agente de seguros.
Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia.
Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo.
Ningún gobierno puede mantenerse sólido mucho tiempo sin una oposición temible.
Ningún gobierno puede sostenerse sin el principio del temor así como del deber. Los hombres buenos obedecerán a este último, pero los malos solamente al primero.
Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza; ningún grupo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes.
Ningún hombre aceptará un consejo, pero todos aceptarán dinero. De donde se deduce que el dinero vale más que el consejo.
Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede.
Ningún hombre puede tener el derecho de imponer a otro hombre una obligación no escogida, un deber no recompensado o un servicio involuntario.
Ningún país puede pensar en desarrollarse sobre bases coloniales.
Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.
Ningún valor psíquico puede desaparecer sin ser sustituido por otro equivalente en intensidad.
Ninguna certeza existe allí donde no puede aplicarse alguna de las ciencias matemáticas o de las que están unidas con ellas.
Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos en ella; a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia.
Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos qué es el hombre.
Ninguna nación podrá emitir un juicio si antes no es capaz de juzgarse a sí misma. Pero a esta posición tan ventajosa suele llegar muy tarde.
Ninguna obra maestra de ningún artista puede igualar la creación de un niño echo por una madre. El éxito no sólo se mide por lo que somos, sino también por el regalo que damos, ¡y el regalo de una madre es una persona!.
Ninguna prueba, ninguna rectificación ni desmentido puede anular el efecto de una publicidad bien hecha.
Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural.
Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si en ella la mayor parte de los miembros es pobre y desdichado.
Ninguno de los libros de este mundo te aportará la felicidad, pero secretamente te devuelven a ti mismo.