La vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha.
La vida nunca nos depara lo que queremos en el momento apropiado. Las aventuras ocurren, pero no puntualmente.
La vida pasa y los dolores sanan, pero al amor caído ya nadie lo salva.
La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo.
La voz de la sangre se puede oír en el silencio.
La voz del intelecto es apagada, pero no descansa hasta haber logrado hacerse oír, y siempre termina por conseguirlo después de ser rechazada infinitas veces.
Lacam desapareció antes que ella (Francoise Dolton). Pero cuando ella murió experimenté el mismo sentimiento que a la muerte de Lacan: el mundo sería desde entonces un poco más pobre, un poco más necio.
Lamentarse es una pérdida abrumadora de energía, no se puede construir nada sobre eso, sólo sirve para revolcarse.
Lancé una flecha al aire, cayó a la tierra, pero no sé dónde.
Las acciones de los hombres son normalmente buenas, pero sus razones para obrar lo son raramente.
Las alturas guían, pero en las alturas.
Las armas en sí no causan las guerras. Pero un exceso de armas alimenta la sospecha y la falta de confianza que pueden elevar las tensiones y conducir al conflicto violento.
Las caricias son muy fáciles y no demuestran nada; la única verdadera prueba de amor que puede darse al otro, es la de sufrir en su lugar.
Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos.
Las cifras no mienten, pero los mentirosos también usan cifras.
Las circunstancias son importantes...pero lo esencial está dentro de cada uno.
Las cosas más bellas y mejores en el mundo, no pueden verse ni tocarse pero se sienten en el corazón.
Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.
Las críticas no serán agradables, pero son necesarias.
Las decisiones de dios son misteriosas, pero siempre a nuestro favor.
Las desgracias que podemos soportar vienen del exterior; son accidentes. Pero sufrir por nuestras propias faltas. . . Es ahí donde reside el tormento de la vida.
Las dictaduras podrían ser buenas, pero no lo son. Porque la dictadura ilustrada es una utopía. Y las militares son las peores.
Las heridas de la calumnia se cierran pero quedan las cicatrices.
Las ideas son como las pulgas, saltan de unos a otros pero no pican a todos.
Las ideas son más poderosas que las armas. Nosotros no dejamos que nuestros enemigos tengan armas, ¿por qué dejaríamos que tuvieran ideas?.