He llegado a creer que el mundo es un enigma, pero un inocente enigma hecho terrible por nuestro loco intento de interpretar todo como si existiese una verdad subyacente.
He muerto muchas veces, acribillado en la ciudad...pero es mejor ser muerto, que un numero que viene y va.
He perdido mi reputación. Pero no la echo en falta.
He sido un hombre que busca y aun lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre.
He sido un ser egoísta toda mi vida, no en teoría, pero sí en la práctica.
He tenido una noche absolutamente maravillosa. Pero no ha sido ésta.
Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero no hemos parendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos.
Hemos de proceder de tal manera que no nos sonrojemos ante nosotros mismos.
Hemos de saber anticiparnos a encontrar lo cómico que haya en nosotros. Así podremos evitar que otros se burlen de nuestra escasa perfección.
Hemos modificado tan radicalmente nuestro entorno que ahora debemos modificarnos a nosotros mismos para poder existir dentro de él.
Hermanos y hermanas de otras razas, de otro color, pero con el mismo corazón.
Historia es, desde luego exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que sucedió.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
Hoy como ayer, mañana como hoy, ¡y siempre igual!, un cielo gris, un horizonte eterno y andar..., andar.
Hoy sufres una pena, pero mañana recibirás la recompensa de haberla superado.
Humano es errar; pero sólo los estúpidos perseveran en el error.
Huye de los elogios, pero trata de merecerlos.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Imagino que sé lo que significa vivir y morir como no violento. Pero me falta demostrarlo mediante un acto perfecto.
Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo.
Incluso la paz se puede comprar a un precio demasiado alto.
Incluso un camino sinuoso, difícil, nos puede conducir a la meta si no lo abandonamos hasta el final.
Iría al paraíso, pero con mi infierno; solo, no.
Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en él, ya que destinan todo lo demás, en número infinito, a premiarlo o castigarlo.
Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.