El hombre no se da cuenta de cuánto puede hacer, más que cuando realiza intentos, medita y desea.
El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones: o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a otros.
El hombre sólo puede ser esclavizado cuando es bastante débil para escuchar la razón.
El mal que me ha sucedido yo nunca lo lamenté, pero tampoco lo olvido pues dio sentido a mi bien.