El Arte no es terapia, pero además es terapéutico.
El artista sabe lo que hace, pero para que merezca la pena debe saltar esa barrera y hacer lo que no sabe.
El artista vive una relación peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación a la que el Creador le llama con el don del talento artístico.
El avión es solamente una maquina, pero qué invento tan maravilloso, qué magnífico instrumento de análisis: nos descubre la verdadera faz de la Tierra.
El benefactor llama a la puerta, pero el que ama la encuentra abierta.
El brazo del universo moral es largo, pero se dobla hacia la justicia.
El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
El buen Dios ha de tenernos en verdad mucho cariño para acercarse siempre a nosotros con un tiempo tan malo.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
El camino del cielo es empinado, y el del infierno llano.
El camino misterioso va hacia el interior. Es en nosotros, y no en otra parte, donde se halla la eternidad de los mundos, el pasado y el futuro.
El carácter de una persona lo determinan los problemas que no puede eludir y el remordimiento que le provocan los que ha eludido.
El carácter es como el acróstico o la estrofa alejandrina: puede leerse desde el principio, desde el final o en cruz: siempre dice lo mismo.
El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero sólo a cambio de recibir; para él, dar sin recibir significa una estafa.
El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor.
El cementerio está lleno de personas imprescindibles.
El cerebro es más grande que el cielo si los pones uno junto al otro el primero contiene al segundo y sin dificultad te incluye a tí también.
El cero. Puede ser una suma de infinitos diferentes.
El cielo aclara la luna y la nieve es un mismo color.
El cielo claro, y la tierra esponjosa: primera arada.
El cielo cura y el médico cobra la minuta.
El cielo de la fama no es muy grande, y cuántos más en él entren a menos tocan cada uno de ellos.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
El cielo explota en sollozos de lluvia contra el cristal. Jamás lograré aceptarlo. Lo que ha pasado, lo que ya no ha pasado. Las estrellas se disuelven a través del parabrisas, la luz de la luna penetra incluso en lo más hondo del asfalto.
El cielo gobierna los acontecimientos del mundo sin ser visto; esta acción oculta del cielo es lo que se llama el destino.