De males a bienes dicen que se pasa fácilmente; pero de males a males, digo yo que es más frecuente.
De pequeño quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga.
Debemos vivir y trabajar, en cada momento, como si tuviésemos la eternidad ante nosotros.
Desde que la ausencia se interpuso entre nosotros no he encontrado figura comprable a tu belleza.
Después de la propia sangre, lo mejor que el hombre puede dar de si mismo es una lágrima.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.