El burgués no tolera en su casa nada que no entienda.
El casado casa quiere.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El destino de muchos hombres depende de que haya habido una biblioteca en su casa paterna.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
El dinero es buen sirviente pero mal amo.
El dinero no puede satisfacer el corazón del hombre, sino el buen uso que de él se hace, es esto lo que produce la verdadera satisfacción.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
El enemigo sólo empieza a ser terrible cuando empieza a tener razon.
El éxito es como un terrible desastre peor que tu casa ardiendo, los ruidos del derribo cuando las vigas caen cada vez más deprisa mientras tú sigues allí, testigo desesperado de tu condenación.
El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma.
El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.
El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera.
El hueco que la obra genial ha producido a nuestro alrededor es un buen lugar para encender nuestra pequeña luz. De allí la inspiración que irradian los genios, la inspiración universal que no sólo nos impulsa a la imitación.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
El mejor amigo de una mujer es un buen cuchillo.
El microscopio empieza donde el telescopio termina.-
El mundo empieza a reconocer las múltiples causas de conflicto, la base económica de la estabilidad y la verdad sombría de que la intolerancia, la injusticia y la opresión y sus consecuencias no respetan fronteras nacionales.
El mundo es una graciosa mentira inventada por el buen humor de los mártires.
El número ideal de comensales para una cena es dos... yo y un buen camarero.
El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.
El optimismo empieza con una mueca explícita y el pesimismo termina con gafas de sol. Además, los dos son simples poses.
El pan y la casa, los chicos que crecen jugando en las plazas a pesar de todo, la vida ¡que hermosa!, siempre y sobre todo de todas las cosas.
El paraíso es una tiranía; allí me sentiré como en casa.