Dos talentos en un solo matrimonio son mucho talento para una sola casa.
El ajedrez es un juego que me apasionó de joven, pero un buen día me empezó a tomar demasiado tiempo y entonces lo eliminé.
El ama brava, es llave de su casa.
El amor o el odio hacen que el juez no conozca la verdad.
El amor verdadero empieza cuando no se espera nada a cambio.
El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar.
El árbitro considera la equidad, el juez la ley.
El arte de la medicina consiste en mantener al paciente en buen estado de ánimo mientras la naturaleza le va curando.
El bien público está formado por un buen número de males particulares.
El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
El buen Dios ha de tenernos en verdad mucho cariño para acercarse siempre a nosotros con un tiempo tan malo.
El buen general vence, y allí se queda. Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
El buen gusto estropea ciertos valores espirituales auténticos: como el propio gusto.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El buen humor es síntoma de salud mental.
El buen humor es un deber que tenemos con el prójimo.
El buen humor es, en la mayoría de las personas alegres, el satisfactorio resultado de una tenaz disciplina.
El buen juicio nace de la buena inteligencia y la buena inteligencia deriva de la razón, sacada de las buenas reglas; y las buenas reglas son hijas de la buena experiencia: madre común de todas las ciencias y las artes.
El buen lector hace el buen libro.
El buen libro de las penas es alivio.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
El buen paño en el arca se vende.
El buen sentido es el que mejor está repartido entre todo el mundo.
El buen tiempo y el amor son dos cosas de las que nunca podemos estar seguros.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.