Un buen libro es aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho.
Un buen libro es patrimonio de todo el mundo.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Un buen libro no sólo se escribe para multiplicar y transmitir la voz, sino también para perpetuarla.
Un buen padre vale por cien maestros.
Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma.
Un buen remedio contra la enfermedad del yuppie: invierte más tiempo en tu trabajo que trabajo en tu tiempo.
Un buen retrato es una biografía pintada.
Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y , como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador.
Un cuadro no se acaba nunca, tampoco se empieza nunca, un cuadro es como el viento: algo que camina siempre, sin descanso.
Un mal escritor puede llegar a ser un buen crítico, por la misma razón que un pésimo vino también puede llegar a ser un buen vinagre.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Un pueblo no es independiente cuando ha sacudido las cadenas de sus amos, empieza a serlo cuando se ha arrancado de su ser los vicios de la vencida esclavitud, y para patria y vivir nuevos, alza e informa conceptos de la vida radicalmente opuestos a la costumbre de servilismo pasado, a las memorias de debilidad y de lisonja que las dominaciones despóticas usan como elementos de dominio sobre los pueblos esclavos.
Una casa es el lugar donde uno es esperado.
Una casa no es un hogar a menos que contenga los alimentos y el fuego de la mente, así como el del cuerpo.
Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.
Una casa sin hijos es una colmena sin abejas.
Una casa sin libros es una casa sin dignidad.
Una cigarra canta frente a la casa vacía al último sol.
Una mente lúcida y un buen corazón acompañados por sentimientos cálidos, son las cosas más importantes. Si la mente no se dirige a los pensamientos positivos y elevados, nunca podremos hallar la felicidad.
Una mujer no comienza a mostrar su edad hasta que empieza a ocultarla.
Una tarde vinieron a casa las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo a contarme lo que pasaba. Algunas serían histriónicas, pero yo sentí que muchas venían llorando sinceramente porque uno siente la veracidad. Pobres mujeres tan desdichadas. Esto no quiere decir que sus hijos fueran invariablemente inocentes pero no importa. Todo acusado tiene derecho, al menos, a un fiscal para no hablar de un abogado defensor. Todo acusado tiene derecho a ser juzgado. Cuando me enteré de todo este asunto de los desaparecidos me sentí terriblemente mal. Me dijeron que un general había comentado que si entre cien personas secuestradas, cinco eran culpables, estaba justificada la matanza de las noventa y cinco restantes. ¡Debió ofrecerse él para ser secuestrado, torturado y muerto para probar esa teoría, para dar validez a su argumento!.
Una vez un hombre había tomado de la casa de un caballero una taza, y siendo llevado por los jueces a la cárcel fue visto por Diógenes, que dijo: Los mayores ladrones llevan al menor. Pluguiese a dios que esto no se pudiese decir con razón de algunos jueces Cristianos, los cuales algunas veces ahorcan al que ha tomado solamente diez reales, aunque ellos se hayan hecho ricos a su salvo con grandes robos y cohechos.
Unos por otros y la casa sin barrer.
Ve a menudo a la casa de tu amigo, pues la maleza prolifera en un sendero no recorrido.