Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Más vale el buen nombre que las muchas riquezas.
Me encantaría saber qué pasaría si un día llegase del cielo la noticia de que el buen Dios se dispone a enviar una comisión de ángeles con plenos poderes para viajar por Europa, como los jueces en Inglaterra, y poner fin a los grandes procesos que, en el mundo, no tienen otro juez que el derecho del más fuerte.
Me gusta el ajedrez porque es un buen descanso; hace trabajar la mente, pero de una forma muy especial.
Me voy de la casa junto al ruiseñor ¡Cuídala caracol!.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez.
Mi casa se puebla de arlequines cuando hay ruido de besos en el aire.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Mi gente, mi casa, mi poco de fe... Me llaman, me emplazan, me dicen...volve.
Mi libertad se termina donde empieza la de los demás.
Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella.
Mujer ordenada, con poco llena su casa.
Músico pagado, no toca un buen son.
Nada tan peligroso como un buen consejo acompañado de un mal ejemplo.
Nada tarda tanto como aquello que no se empieza.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Nadie puede quedar ajeno a los cambios que el mundo empieza a experimentar a partir de ahora.
Nadie recordaría al buen samaritano, si además de buenas intenciones no hubiera tenido dinero.
Nadie se cree culpado si es él su mismo juez.
Ningún hombre es una isla. Para hacer frente al buen combate, necesitamos ayuda.
Ninguna casa debería estar nunca sobre una colina ni sobre nada. Debería ser de la colina. Perteneciente a ella. Colina y casa deberían vivir juntas, cada una feliz de la otra.
Ninguna cosa hay tan difícil como el arte de hacer agradable un buen consejo.
No basta tener buen ingenio; lo principal es aplicarlo bien.