Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.
Nada revela tan a las claras el carácter de los hombres como aquello que encuentran ridículo.
Nadie a la libertad tiene derecho, cuando no hace hábito y gala de respetar la libertad ajena.
Nadie acepta ser viejo porque nadie sabe serlo, como un árbol o como una piedra preciosa.