Las crisis de los hombres se manifiestan cuando sus mundos se saturan de respuestas y escasean las preguntas.
Las cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor.
Las desgracias, al igual que la fortuna, sólo llegan cuando las hemos buscado con nuestros actos.
Las despedidas siempre duelen, aun cuando haga tiempo que se ansíen.
Las dificultades también pasan como todo pasa, sin dificultad.
Las discusiones metafísicas se parecen a los globos llenos de aire; cuando revientan las vejigas, se observa cómo sale el aire y no queda nada.
Las disputas de la izquierda argentina son como los perros de los mataderos: se pelean por las achuras, mientras el abastecedor se lleva la vaca.
Las empresas son, simplemente, tan totalitarias como el bolchevismo o el fascismo. Poseen las mismas raíces intelectuales de principios del siglo XX. Por ello, al igual que otras formas de totalitarismo tuvieron que desaparecer, igual tiene que ocurrir con las tiranías privadas. Tienen que ser puestas bajo control público.
Las grandes decisiones de la vida humana tienen como regla general mucho más que ver con los instintos y otros misteriosos factores inconscientes que con la voluntad consciente y bien el sentido de razonabilidad.
Las grandes naciones han actuado siempre como gánsteres, y las pequeñas como prostitutas.
Las horas caen de minuto en minuto, como la sangre que quiere hablar.
Las horas más dolorosas de la amante cuando se imagina a su amado con sus hijos en las rodillas mientras su mujer, sonriente, entra y sale con tentadoras bandejas.
Las ideas audaces son como las piezas del ajedrez que avanzan hacia delante. Ellas pueden ser vencidas, pero también pueden iniciar una partida victoriosa.
Las ideas se encienden unas con otras como las chispas eléctricas.
Las ideas son como las mujeres, alimentar diez cuesta menos que vestir una.
Las ideas son como las pulgas, saltan de unos a otros pero no pican a todos.
Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Las leyes callan cuando las armas hablan.
Las leyes guardan silencio cuando suenan las armas.
Las leyes son como las telas de araña, a través de las cuales pasan libremente las moscas grandes y quedan enredadas las pequeñas.
Las leyes, como las casas, se apoyan unas en otras.
Las locuras que más se lamentan en la vida de un hombre son las que no se cometieron cuando se tuvo la oportunidad.
Las mariposas tienden sus alas temblorosas y en alegría loca de luces y colores, ebrias de amor expiran en tálamos de flores... ¡Hay vidas que se acaban como esas mariposas!.
Las matemáticas pueden ser definidas como aquel tema del cual no sabemos nunca lo que decimos ni si lo que decimos es verdadero.