La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose.
La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.
La lectura equipa la mente sólamente con los materiales para el conocimiento, es pensando como hacemos nuestros esos conocimientos.
La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere.
La lectura es de gran utilidad cuando se medita lo que se lee.
La lectura es para mí algo así como la barandilla en los balcones.
La leña cuando más seca más arde.
La ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie.
La ley del talento, como la de la dicha verdadera, es el desinterés.
La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohibe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.
La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia.
La libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes desvelan y caminan la noche para alcanzarla.
La libertad es como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días.
La libertad es incompatible con el amor. Un amante es siempre un esclavo.
La libertad es la madre de todos los bienes cuando va acompañada de la justicia.
La libertad no es nada cuando se convierte en un privilegio.
La libertad y la salud se asemejan: su verdadero valor se conoce cuando nos faltan.
La llaga de amor, quien la sana, la hace
La llaga de amor, quien la sana, la hace.
La llave que se usa constantemente reluce como plata: no usándola se llena de herrumbre. Lo mismo pasa con el entendimiento.
La lluvia en invierno Muestra lo que los ojos ven Como si fuera cosa antigua.
La lluvia es el llanto del cielo: en sus ojos de enamorado con la tierra, concluye como la cólera del hombre con su amada: con lagrimas copiosas.
La locura es la incapacidad para comunicar tus ideas. Como si estuvieras en un país extranjero, viendo todo, entendiendo lo que pasa a tu alrededor, pero incapaz de explicarte y ser ayudado porque no entiendes la lengua que hablan allí.
La luciérnaga brilla cuando vuela, la mente también.
La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.