La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.
La vida nos regala lo más preciado de si misma cuando convergemos en el amor.
Las mujeres, como las espadas, cuando más respeto inspiran es cuando están desnudas.
Las personas no estan jamás tan cerca de la estupidez como cuando se creen sabias.
Los maridos no son nunca amantes tan maravillosos como cuando están traicionando a su mujer.
Los niños son como Dios, llenos de ternura, paz y con el lenguaje universal del Amor.