Es muy fácil perdonar a nuestros enemigos cuando no tenemos los medios de aniquilarlos.
Es necesario tener tanta discreción para dar consejos como docilidad para recibirlos.
Es sólo cuando das un paso fuera de tu zona de confort que comienzas a crecer, madurar y prosperar.
Es verdad que cuando se pasan lo setenta son muy pocas las cosas que nos parecen disparates.