El sexo aplaca las tensiones. El amor las provoca.
El sexo sin amor sólo alivia el abismo que existe entre dos seres humanos de forma momentánea.
El sexo, el dolor y el amor son experiencias límite del hombre. Y solamente aquel que conoce esas fronteras conoce la vida; el resto es simplemente pasar el tiempo, repetir una misma tarea, envejecer y morir sin saber realmente lo que se estaba haciendo aquí.
El silencio es como el viento: atiza los grandes malentendidos y no extingue más que los pequeños.
El suicidio sólo debe mirarse como una debilidad del hombre, porque indudablemente es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amarguras.
El tango ya no existe. Existió hace muchos años atrás, hasta el 55, cuando Buenos Aires era una ciudad en que se vestía el tango, se caminaba el tango, se respiraba un perfume de tango en el aire. Pero hoy no. Hoy se respira más perfume de rock o de punk. El tango de ahora es sólo una imitación nostálgica y aburrida de aquella época.
El terrible engaño del amor consiste en que empieza haciéndonos jugar, no con una mujer del mundo exterior, sino con una muñeca interior a nuestro cerebro.
El tiempo es como el viento, arrastra lo liviano y deja lo que pesa.
El tiempo es como un río que arrastra rápidamente todo lo que nace.
El tiempo es como un río que forma los acontecimientos.-
El tiempo es la medida de los negocios, como el dinero lo es de las mercancías.
El tiempo es omnipresente como el aire que respiramos.
El tiempo es tan precioso como lo es el dinero.
El tiempo es un niño que juega como un niño. Yo soy uno pero contrapuesto a mí mismo soy joven y viejo al mismo tiempo.
El tiempo fortalece la amistad y debilita el amor.
El tiempo ha llegado a ser para mí el bien supremo. Cuando veo a los hombres pasearse, vagar o malgastar el tiempo en discusiones vanas, me dan deseos de ir a una esquina a tender la mano como un mendigo: Dadme una limosna, buenas personas; dadme un poco del tiempo que perdéis, una hora, dos horas, lo que queráis.
El tiempo se vuelve sigiloso cuando se le reclama por los vestigios que deja a su paso.
El torero sigue siendo mítico y, cuando expresa la valentía el pueblo se enardece y los viejos entusiasmos reaparecen.
El trabajo hecho con gusto y con amor, siempre es una creación original y única.
El trabajo que un hombre desconocido ha hecho es como un arroyo de agua que corre oculto en el subsuelo secretamente haciendo verde la tierra.
El único amor perfecto en este mundo es aquel del padre por su hijo.
El único modo de decir la verdad es hablar siempre con amor.
El único placer de la vida en Ginebra es que allí cada cual puede morir como le dé la gana. Hay mucha gente decente que ni siquiera llama al cura.
El valiente sabe cuando proceder.
El valor nunca es mayor que cuando nace de la última necesidad.