Noche de escarcha. ¿Cómo dormir si el mar no duerme?.
Noche mucho más noche: el amor ya es un hecho.
Normalmente, cuando te encuentras con una persona que parece insignificante y que no llama la atención se dice: detrás de esa fachada, hay más de lo que parece. En mi caso sucede lo contrario: detrás de mi apariencia hay menos de lo que parece.
Nos equivocamos a menudo en el amor, a menudo herido, a menudo infeliz, pero soy yo quien vivió, y no un ser ficticio, creado por mi orgullo.
Nos escondemos en la fría indiferencia al sufrimiento innecesario de otros, incluso cuando lo causamos.
Nos interesan los demás cuando se interesan por nosotros.
Nos vemos a nosotros mismos como seres reales, pero quizá somos nuestros propios y engañosos espejismo.
Nuestra amistad no depende de cosas como el espacio y el tiempo.
Nuestra entera vida es como una comedia.
Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.
Nuestra tarea consiste en animar a cristianos y no cristianos a realizar obras de amor. Y cada obra de amor, hecha de todo corazón, acerca a las personas a Dios.
Nuestra vida es como un sueño. Pero en las mejores horas nos despertamos lo suficiente como para darnos cuenta de que estamos soñando. La mayor parte del tiempo, sin embargo, estamos profundamente dormidos.
Nuestra vida es nuestro pensamiento. Cuando Un hombre cambia sus pensamientos hacia las cosas y las personas, las personas y las cosas cambian.
Nuestra vida está tan llena que actúa cuando no hacemos nada.
Nuestras acciones hablan sobre nosotros tanto como nosotros sobre ellas.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.
Nuestro amor propio sufre con mayor impaciencia la condenación de nuestras aficiones que la de nuestras pasiones.
Nuestro amor puede ser lo que tú quieras, hoy tan sólo es mi sueño..., nada más.
Nuestro ideal no llega a las estrellas, es sereno, sencillo; quisiéramos hacer miel como abejas, o tener dulce voz o fuerte grito, o fácil caminar sobre las hierbas o senos donde mamen nuestros hijos.
Nuestro sistema es la medida del absurdo, ya que tratamos al delincuente a la vez como un chico, de modo de tener derecho a castigarlo, y como un adulto, para poder negarle consuelo.
Nuestro sueño, cuando lo seguimos, es el mejor pronosticador de nuestro futuro.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Nuestros defectos son como nuestros olores corporales: no los percibimos y no molestan, salvo a quienes están con nosotros.
Nuestros sentidos nos engañan o son insuficientes, cuando se trata de análisis, observación y apreciación.