No sé yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.
No te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
No tiene ningun sentido ser preciso cuando ni siquiera sabes de lo que estas hablando.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas