Y es que nada hay tan difícil como cerrar por amor la mano abierta y avergonzarse de su generosidad.
Y los amantes saben, que sin querer siquiera hay un amor que crece como una enredadera
¿cómo tratas a los ancianos? lo que hoy das es lo que has de encontrar mañana cuando envejezcas.
Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse.
El amor... esa estrella de una sombra infinita aunque muera cien veces... cien veces resucita
Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos.