Un padre para cien hijos, antes que cien hijos para un padre.
Un padre puede darle la espalda a su hijo, hermanos y hermanas pueden convertirse en inveterados enemigos, los maridos pueden abandonar a sus esposas, pero el amor de una madre dura para siempre.
Un padre que sabe dar rienda suelta a su infante interior, será capaz de valorizar el mundo interno de sus hijos, aunque éste sea uno con necesidad especial.
Un padre se ocupa más de diez hijos que diez hijos de un padre.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Una batalla perdida es una batalla que uno cree que ha perdido.
Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.
Una velada en que todos los presentes estén absolutamente de acuerdo es una velada perdida.
Unicamente aquellos que evitan el amor, pueden evitar el dolor del duelo. Lo importante es crecer, a través del duelo, y seguir permaneciendo vulnerables al amor.
Vamos, vamos - dijo el padre de Tom - a tu edad ya no tienes excusa para hacer el libertino. Es hora hijo de pensar en tomar esposa. —Eso digo yo, padre. ¿La esposa de quien?.
¡Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres, el ser hijo de buen padre!
¿Quién es, pues, el creador y padre de este Universo? Difícil es encontrarlo; y cuando se ha encontrado, imposible hacer que la multitud lo conozca.