Mi padre era poco amigo de explicaciones. Pienso que tal vez prefería enfrentarme al paisaje, a los hombres, a las cosas que pueden ayudar a entender la vida, para que poco a poco yo sacara mis propias conclusiones. Tenía, sí, el buen tacto de no ofrecerme espectáculos vulgares. Muchas veces, con una mirada o una palabra, me ordenaba alejarme de gentes que él no consideraba oportunas o dignas para mis ojos.
Mi padre siempre me amparó por desgraciado y me tuvo un sitio en su corazón.
Mi padre siempre me decía: encuentra un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida.
Mi padre, al irse, regaló medio siglo a mi niñez.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella.
Muy sentida es la muerte cuando el padre queda vivo.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
No hay palabra ni pincel que llegue a manifestar amor de padre.
No puedo concebir una mayor pérdida que la pérdida del respeto hacia uno mismo.
No sé soy creyente; cuando le preguntaban eso mismo a mi padre, él repondía, en broma, que era dudante. En lo que hace a mí mismo, no soy religioso. Tengo por ahí algún sarampión místico que repentinamente me inquieta.
Nuestra adhesión a un jefe natural no es una pérdida de libertad, es el reconocimiento de que nuestras ideas tiene un ejecutor y un intérprete.
Ocasión perdida, no vuelve más en la vida.
Octubre vinatero, padre del buen cuero.
Otro le dio por injuria que era mestizo, porque su padre era de Atenas y su madre era bárbara. A éste respondió: Tampoco tú eres hijo de dos luchadores, en cambio eres luchador. Quiso decir que no va nada en que el hombre sea nacido donde quiera y de cualquiera, con tal de que sea bueno y virtuoso.
Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre.
Prisionera, perdida, siempre esclava de tu felicidad.
Prudente padre es el que conoce a su hijo.
Si el Padre Eterno existe, a fin de cuentas, el ve que no me comporto peor que si fuera un creyente.
Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches.
Si la pobreza es la madre de los crímenes, la falta de espíritu es su padre.
Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista.
Torpe pérdida es la que por negligencia se hace.
Un buen padre vale por cien maestros.
Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.