De la igualdad de habilidades surge la igualdad de esperanzas en el logro de nuestros fines.
Dentro de mil años, sí, dentro de millones de años te diré: ¿Sabes donde estás? Estás en mi corazón.
Donde con toda seguridad encontrarás una mano que te ayude, será en el extremo de tu propio brazo.