El aburrimiento no puede existir donde quiera que haya una reunión de buenos amigos.
El agua, como un tálamo amoroso, te ofrece sus cristales movedizos donde tiendes tu cuerpo luminoso.
El amor es invisible y entra y sale por donde quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos.
El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar.
El cielo de la fama no es muy grande, y cuántos más en él entren a menos tocan cada uno de ellos.
El consejo rara vez es bien recibido, porque el que más lo necesita es el que menos lo desea.
El diplomático es una persona que primero piensa dos veces y finalmente no dice nada.