La arquitectura es vida, o por lo menos es la vida misma tomando forma y por lo tanto es el documento más sincero de la vida tal como fue vivida siempre.
La arquitectura exalta algo. Por eso, allí donde no hay nada que exaltar, no puede haber arquitectura.
La belleza, cuanto menos vestida, mejor vestida está.
La belleza, la belleza de verdad, termina donde empieza la expresión intelectual. El intelecto es en sí mismo una forma de exageración y destruye la armonía de cualquier rostro. En el momento en que te sientas a pensar, te vuelves todo nariz, todo frente, o cualquier otra cosa horrible. Mira a los triunfadores de cualquier profesión docta. ¡Qué horrorosos son! Excepto los eclesiásticos, aunque bien es cierto que en la Iglesia no se piensa: un obispo sigue diciendo a las ochenta años lo que le enseñaron a decir a los dieciocho y, en consecuencia, su aspecto es siempre encantador.
La burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se perdonan
La búsqueda de dios es una ocupación inútil, pues no hay nada que buscar donde nada existe. A los dioses no se les busca, se les crea.
La cabra come el césped allí donde se ata.
La caridad comienza por nosotros mismos, y la mayoría de las veces acaba donde empieza.
La caridad es el océano desde donde salen y a donde van a parar todas las demás virtudes.
La casa esta donde el corazón.
La ciencia genuina, hasta donde alcanza su verdadera doctrina, carece de profundidad. La profundidad es cosa de la sabiduría.
La clase de felicidad que necesito es menos hacer lo que quiero que no hacer lo que no quiero.
La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.
La democracia es el menos malo de los sistemas políticos.
La democracia tiene por lo menos un mérito, y es que un miembro del parlamento no puede ser mas incompetente que aquellos que le han votado.
La dicha está donde la encuentras, muy rara vez donde la buscas.
La dicha más hermosa del hombre que piensa es haber escrutado lo escrutable y venerar serenamente lo inescrutable.
La dignidad comienza donde la jactancia acaba.
La educación científica de los jóvenes es al menos tan importante, quiza incluso más, que la propia investigación.
La espina saldrá por donde entró.
La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.
La fatalidad no pesa sobre el hombre cada vez que hace algo; pero pesa sobre él, a menos que haga algo.
La fe comienza donde termina el orgullo.
La felicidad depende, como muestra la naturaleza, menos de las cosas exteriores y más de las interiores.
La felicidad es tanto mayor cuanto menos la advertimos.