Yo no le tengo miedo a nada, pero todavía no me explico porque tiemblo cada vez que te veo.
Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.
Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo regresarás... sé sólo que te estaré esperando
¡Oh que aprisa piensa un vehemente deseo que no hay más que lo que piensa!
¿De que sirve el ingenio cuando no nos divierte? No hay nada más fatigoso que un ingenio triste.