La naturaleza nos da las dotes sin pedir nada a cambio, pero nos las quita sin pedir permiso.
La naturaleza señala a los soldados de la vida el lugar en donde han de luchar por ella.
La pequeña pantalla es la barraca de feria donde el pueblo viene a ver las maravillas del mundo.
La posesión de la riqueza tiene lazos invisibles en donde el corazón se enreda facilmente.
La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.
La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural.
La televisión ha vuelto a traer el asesinato a las casas, es decir, donde pertenece.
La única convicción auténtica que habría que tener es que nada se debe tomar demasiado seriamente.