Es dífícil saber en qué momento exacto comienza el amor; menos díficil es saber que ha comenzado.
Es en el aspecto religioso donde hay que ir a buscar lo más típico y lo más radical de un pueblo.
Es mejor ser pesimista y hallar que estabas equivocado, que optimista y no hallar nada.
Es pueril preguntarse dónde van las cosas y la gente. No van a ninguna parte y han llegado.
Es rey quien nada teme, es rey quien nada desea; y todos podemos darnos ese reino.
Es un departamento pequeño; apenas tengo lugar donde dejar mi sombrero y un puñado de amantes.
Ese precioso y necesario don del sentido común, que es el menos común de los sentidos.