Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.
Amad el arte, entre todas las mentiras es la menos mentirosa.
Ante una lista de candidatos se piensa que, felizmente, sólo puede ser elegido uno.
Antes de tomar casa donde morar, mira su vecindad.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Apresúrate; no te fíes de las horas venideras. El que hoy no está dispuesto, menos lo estará mañana.
Aquel que dice cuanto piensa, piensa muy poco lo que dice.
Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.
Aquí estoy, desnuda, sobre las sábanas solitarias de esta cama donde te deseo.
Aristóteles manifestaba que las mujeres tenían menos dientes que los hombres; aunque se casó dos veces, nunca se le ocurrió comprobar esta afirmación examinando la dentadura de sus esposas.
Aunque tengas una familia numerosa, otórgate un territorio personal donde nadie pueda entrar sin tu permiso.
Bien sé que las mujeres aman, por lo regular, a quienes lo merecen menos. Es que las mujeres prefieren hacer limosnas a dar premios.
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Cada día sabemos más y entendemos menos.
Cada mañana ¿dónde va pensativa la primavera?.
Cada ser humano tiene, dentro de sí, algo mucho más importante que él mísmo: su don.
Cada suicida sabe dónde le aprieta la incertidumbre
Cada uno de nosotros tiene a todos como mortales menos a sí mismo.
Cada uno de nosotros tiene un día, más o menos triste, más o menos lejano, en que, por fin, debe aceptar que es un hombre.
Cada uno sabe donde le aprieta el zapato
Cada vez que tengo que espantar una mosca con la mano echo de menos el rabo.
Cansa menos andar sobre terreno accidentado que sobre terreno llano.
Causa mucho mejor efecto que los demás descubran tus cualidades sin tu ayuda.
Ciertas personas, en el afán de querer construir un mundo donde ninguna amenaza externa pueda penetrar, aumentan exageradamente sus defensas contra el exterior y dejan su interior desguarnecido.
Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay.