Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Quien mucho ama no teme.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande.
Quien piensa en sí, no ama a la patria.
Quien se pierde en su pasión, pierde menos que el que pierde la pasión.
Quien se queda mucho consigo mismo, se envilece.
Quien tiene menos de lo que desea ha de saber que tiene más de lo que vale.
Quien vale mucho hace mucho.
Quien vive como yo no muere: se acaba, se marchita, se desvegeta. El sitio donde estuvo sigue sin él estar allí, la calle por donde caminaba sigue sin que él sea visto en ella, la casa que habitaba es habitada por no él.
Quien vive con más desahogo no es el que tiene más, sino el que administra bien lo mucho o poco que tiene.
Quiereme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite.
Rara vez se equivoca quien piensa de las mujeres lo peor que puede.
Realmente no estoy tan solo, ¿quién te dijo que te fuiste?, si uno no está donde el cuerpo, sino donde más lo extrañan. Y a ti se te extraña tanto.
Reír a menudo y mucho; ganar el respeto de gente inteligente y el cariño de los niños, conseguir el aprecio de críticos honestos y aguantar la traición de falsos amigos; apreciar la belleza; encontrar lo mejor en los demás; dejar el mundo un poco mejor, sea con un niño saludable, una huerta o una condición social redimida; saber que por lo menos una vida ha respirado mejor porque tú has vivido. Eso es tener éxito.
Saber mucho da ocasión de dudar más.
Saber poco obliga a mucho.
Sabiendo sufrir se sufre menos.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Se cometen muchos menos errores usando datos incorrectos que no empleando dato alguno.
Se ha de leer mucho, pero no muchos libros; ésta es una regla excelente.
Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.
Se puede hacer mucho con la diplomacia, pero desde luego se puede hacer mucho más si la diplomacia está respaldada por la imparcialidad y la fuerza.
Se tarda menos en hacer una cosa bien que en explicar por qué se hizo mal.
Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.