No soy dueño de mí mismo ni voy donde a mí me agrada, atado llevo el deseo al hilo de tu mirada.
No te hagas demasiado amigo de nadie: tendrás menos alegrías pero también menos penalidades.
Nunca andes por el camino trazado, pues te conducirá únicamente hacia donde los otros fueron.
Nunca vayas por el camino trazado, porque conduce hacia donde otros han ido ya.
Para hacer la paz se necesitan por lo menos dos, mas para hacer la guerra basta uno sólo.