Las ideas son como las mujeres, alimentar diez cuesta menos que vestir una.
Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.
Las mujeres demasiado bellas sorprenden menos el segundo día.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
Las personas deben hablar menos y dibujar más. Personalmente, me gustaría renunciar por completo del habla y, al igual que la naturaleza orgánica, comunicar todo lo que tengo que decir visualmente.
Las utopías nacen solamente dentro de aquellas culturas donde se encuentra claramente diseñada una edad feliz que desapareció.
Las vanas pretensiones caen al suelo como las flores. Lo falso no dura mucho.
Le vamos robando trocitos al tiempo y así comprendemos lo mucho que vale un momento.
Leed mucho, pero no muchas cosas.
Lenta es la experiencia de todos los pozos profundos; tardan mucho en saber lo que ha caído a su fondo.
Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser, será, y sucederá naturalmente.
Llamamos bello a aquello que es elogiado por el periódico y que produce mucho dinero.
Llegó la primavera un camino pequeño donde incluso el sonido del viento no puede ser oído.
Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.
Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.
Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.
Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Lo poco que conozco del matrimonio procede de lo mucho que sé del divorcio.
Lo que bien se piensa, bien se expresa.
Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.
Lo que cuesta poco se estima en menos.
Lo que mucho ocupa termina por preocupar.