Hay algo muy sutil y muy hondo en volverse a mirar el camino andado... El camino en donde, sin dejar huella, se dejó la vida entera.
Hay algo que Dios ha hecho mal. A todo le puso límites menos a la tontería.
Hay amor donde una mujer nunca obtiene lo que espera y un hombre nunca espera lo que obtiene.
Hay dos clases de revolucionarios; los unos desean la revolución y la libertad: son los menos; los otros quieren la revolución y el poder: son la inmensa mayoría.
Hay menos maneras de hacer el amor de lo que se dice, pero más de lo que se cree.
Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad.
Hay mucho que saber, y es poco el vivir, y no se vive si no se sabe.
Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores.
Hay pueblos a los que se les soborna con el nivel de vida para no se paren a pensar por dónde anda el nivel de su vida.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Hay que estudiar mucho para saber poco.
Hay que reírse por lo menos dos horas diarias, y si tienes bonitos dientes hay que reírse a todas horas.
Hay que saber que no existe país sobre la tierra donde el amor no haya convertido a los amantes en poetas.
Hay que ser un artista para entender a otro. Los críticos de arte no se parecen mucho a los grandes pintores.
Hay que tener mucha personalidad y un entorno en donde uno se pueda sentir arropado para no dejarse llevar por la corriente de la moda.
Hay que trabajar menos.
Hay que vivir como se piensa, si no se acaba por pensar como se ha vivido.
Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos.
Hay un arte, un paisaje a veces amable, a veces torvo, donde ascenso y descenso son accesorios de la materia limpia.
Hay un estado, que al menos en mi no es muy raro, en el que uno soporta igualmente mal la presencia o la ausencia de una persona amada; al menos en la presencia no encuentra el placer que, a juzgar por la intolerabilidad de la ausencia, debería esperar de ella.
Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana.
Hay velas que lo alumbran todo, menos su propio candelabro.
Haz brotar sangre al menos de mi herida, que estoy cansada de morir apenas.
Haz lo que puedas, con lo que tengas, estés donde estés.