España es una tierra donde hay pocas cosas, pero donde cada una parece estar de un modo sustantivo y eterno.
Este país, que al parecer no reflexiona ni tiene conocimientos económicos, será sin comercio un país desgraciado, esterilizando su felicidad y holgando su industria.
Estimo mucho a las personas que conozco. De aquí que no trate de conocer a nadie.
Estoy muy triste y me siento más desgraciado de lo que puedo decir, y no sé hasta dónde he llegado. . . No sé qué hacer ni qué pensar, pero deseo vehementemente dejar este lugar. . . Siento tanta melancolía.
Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.
Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo.
Existe algo mucho más escaso, fino y raro que el talento. Es el talento de reconocer a los talentosos.
Existe una respuesta para todo en el rugby y todo se puede enseñar, menos la velocidad.
Felicidad es estar cada día menos angustiado.
Frío y calor, otoño o primavera, ¿dónde..., dónde se encuentra la alegría?.
Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, golpeado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Gobernar dentro de un régimen democrático sería mucho más fácil si no hubiera que ganar constantemente elecciones.
Gobierna mejor quien gobierna menos.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Ha sido correcto conmigo todo el universo, menos el hombre, mi semejante.
Habla poquísimo de ti, poco de los otros, mucho de las cosas.
Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda. Creer es muy monótono; la duda es apasionante.
Hablar poco, pero mal, ya es mucho hablar.
Hacer preguntas es prueba de que se piensa.
Haríamos muchas más cosas si creyéramos que son muchas menos las imposibles.
Hase de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos.
Hasta donde hemos perdido la creencia, hemos perdido la razón.
Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.